Manejo de vicuñas

En diversos trabajos que se pueden encontrar en esta pagina web, se discuten las diversas modalidades de manejo. Pero es importante agregar aquí un breve párrafo al respecto:

La vicuña (al igual que el guanaco) es la única especie de ungulado silvestre que puede ser “cosechada”, o sea, que es posible mediante la esquila, obtener la fibra sin necesidad de matar al animal.  A su vez sus características de pastoreadora de bajo impacto, de resistencia a condiciones climáticas extremas y pasturas pobres y su cualidad de animal silvestre (y por lo tanto sin costo de manutención en términos sanitarios y alimenticios) la convierte en un excelente recurso para las poblaciones marginales andinas.

Los cuatro países andinos (Perú, Bolivia, Chile y Argentina) donde las poblaciones de vicuñas se han recuperado, comenzaron planes de utilización de las mismas. Todos los planes se basan en la obtención de fibra a partir de la esquila de vicuñas vivas (CITES ap II) , no obstante el furtivismo y el mercado ilegal siguen siendo una problemática que merece considerarse.
En la tabla puede observarse una discriminación por países del número de vicuñas, quien ejerce la propiedad y uso de las mismas y el tipo de manejo Tabla 1.

 

Argentina

Chile

Bolivia

Perú

Población de vicuñas

76.500 (censo nacional de vicuñas DFSN de 2006)

17.000
(censo 2007)

67.278
(2008)

188.327
(2007)

Propiedad de las vicuñas

Estatal. Federal.
Provincias ejercen el dominio sobre su fauna.

Estatal. Nacional.

Estatal.
Las comunidades campesinas tienen el usufructo exclusivo del uso de las vicuñas

Privado. Las comunidades campesinas con propiedad y usufructo de las vicuñas.

Tipo de Manejo

Cautiverio
Corrales
Silvestría.

Silvestría
Cautiverio
Encierros

Exclusivamente
Silvestría

Cautiverio MUS
Silvestría

Fuente: XXVII Reunión Ordinaria convenio vicuña (Arica, Chila, nov 2008) y dirección fauna (2007).
Tabla extraída de Lichteinstein & Vilá, 2003 (con modificaciones).
Datos de la última Convención de las vicuñas.
En los países con más de una modalidad de manejo, la principal es la subrayada.

Los manejos de vicuñas se pueden dividir en dos grupos: a) sistemas de cautiverio y b) sistemas de captura, esquila y liberación (silvestría).  En los sistemas de cautiverio los movimientos de los animales están restringidos por barreras físicas y en los sistemas de uso en silvestría los animales mantienen sus patrones naturales de dispersión y movimiento siendo capturados para la esquila y liberados posteriormente al medio natural. En la tabla, pueden observarse algunos aspectos relevantes de ambos manejos.


Dimensión

 Biológica

Variable

Cautiverio

Silvestría

Dispersión y Uso del hábitat

- Alteración permanente

- Alteración temporaria durante la captura

Selección Natural (SN) y Sexual (SX)

- Se modifican ambas. Reducción de elección de pareja de apareamiento

- No se modifican los mecanismos

Selección  Artificial

- Si.
Generalmente, castración y separación de machos. En algunos casos selección direccional para finura de fibra.

- No

Riesgos de alteraciones genéticas

- Muy alto, especialmente cuando hay selección de machos

- Bajo al no afectar mecanismos de SN y SX

Impacto genético

- Alto, por aislamiento de poblaciones

- Neutro

Stress

sostenido

Agudo y corto

Comportamiento

- Pérdida de respuesta antipredatoria.
- Amansamiento.
- Mayor agresión entre machos enteros (sin castrar).

- Respuesta antipredatoria en la captura
- Reordenamiento de grupos post-captura

Socio-Económica

Capturabilidad

- Facilitada por límites físicos

- Se necesita densidad mínima de vicuñas

Inversión / vicuña a esquilar

- Alta, es un manejo intensivo

- Media/baja. Puede disminuir dependiendo del número de vicuñas capturadas en sucesivas capturas

Número de beneficiarios potenciales

- Bajo

- Alto

Conserva-ción

Valor de conservación de la especie

- Nula

- Alto, las densidades poblacionales deben ser altas

Contribución para la conservación del hábitat

- Nula

- Se basa en mantener áreas de hábitat natural

Extraída de: Vilá, B. y G. Lichtenstein. 2006.

a) Uso en cautiverio
Los grados de confinamiento en cautiverio son diferentes según el modelo empleado. El manejo llamado extensivo utiliza corrales grandes como los “cercos” peruanos de 1000 has y los sistemas intensivos mantienen a los animales en pequeños corrales de aproximadamente 10 a 12 has o aún menores (Argentina). También hay que diferenciar si los costos de la infraestructura de los encierros se cubren en forma privada (Perú, Argentina) y por lo tanto generan endeudamiento o por un subsidio estatal (Chile). Tanto los cercos como corrales tienen un alto costo previo de las instalaciones ya que los alambrados deben tener 2 metros de altura y alambrado tipo red.
Cuando los animales están restringidos en sus movimientos, las peleas entre los machos familiares y las tropas de solteros pueden ser muy frecuentes y con un alto nivel de agresividad (en la naturaleza, los solteros pueden alejarse muchos kilómetros), por lo que en muchos de estos sistemas se separan los solteros o se los castra.  Es importante el número de vicuñas en los encierros en relación con la producción de pasturas de los mismos, en numerosos casos se debe suplementar a los animales. Estos sistemas disminuyen el esfuerzo de captura de un chakku tradicional, pero interfieren en la historia de vida de la especie en forma más prolongada en comparación con el método de manejo en estado silvestre (Vilá 2002).

Sistema de cautiverio intensivo (corrales-Argentina): Este sistema fue fomentado por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) quien tiene una estación en Abrapampa de donde se obtienen las vicuñas cautivas para iniciar criaderos privados. En este sistema aquellos que quieren poseer un criadero deben emplazar un corral de entre 10-12 has. El costo del mismo puede ser cubierto a partir de un “préstamo” que realiza una empresa textil (Pelama Chubut) a la cual se le devuelve la inversión con la fibra esquilada de las vicuñas. Esto lleva entre 4 a 10 años dependiendo del número de vicuñas en el corral (Lichtenstein 2003). El INTA dona a productores individuales una cierta cantidad de animales (12 a 36 vicuñas que incluyen algunos machos castrados no reproductivos) y las crías nacidas en cautiverio se deben devolver al INTA para cubrir la donación inicial. La ganancia económica es para el productor individual que es dueño del corral. En la actualidad esta modalidad de manejo ha sido seriamente cuestionado, su promotor ha sufrido un sumario institucional y la continuidad del sistema es incierta.

Sistema de cautiverio extensivo (MUS-Perú): Este sistema fue ampliamente fomentado por Conacs (Consejo Nacional para los Camélidos Sudamericanos) en la década del 90, quienes apoyaban la instalación de grandes cercos comunales de aproximadamente 1000 has de donde se extraían los animales domésticos. Con un perímetro de aproximadamente 12 kilómetros, los costos de los mismos aproximadamente 22.000 dólares se cubrían por un préstamo del estado al cual se le puede devolver la inversión o bien en fibra o bien con animales vivos, valuados en 1000 dólares c/u (IIED 1994). En estos cercos, se capturan las vicuñas también en arreos con numerosas personas de la comunidad.

Encierros (Chile): El sistema es muy similar al peruano excepto que los campesinos no se endeudan ya que es el Estado chileno quien hace la inversión de la infraestructura. Este factor limita la posibilidad de expansión del sistema.

b) Uso en silvestría
Se basa en la captura de vicuñas que viven en libertad y por lo tanto sometidas a mecanismos de selección natural y sexual (Darwin 1859). Se utiliza una técnica llamada chakku de origen ancestral (Guamal Poma 1658) que consiste en generar “barreras” de numerosas personas que se desplazan caminando y sosteniendo una soga con cintas de colores. Estas van “cercando” a las vicuñas que caminan o corren por delante hacia una “manga de captura”.


Las mangas son embudos de longitud variable, entre 500 y 1000 m de largo aproximadamente, que se van estrechando y finalizan en un corral de captura. Los lados de estas mangas están realizados con postes de 2 metros de altura cada 10 metros, que sujetan una red.
Una vez capturados los animales, se los manipula en el corral y se los libera nuevamente. En general en estas prácticas, los beneficios económicos son para las comunidades donde habitan las vicuñas y sobre todo para aquellos que participan de la captura. En este manejo, las vicuñas viven en condiciones naturales y son perturbadas en el momento de la captura.  Esta forma de utilización de las vicuñas es la única que las autoridades de Bolivia promueven y se utiliza en algunas poblaciones de Chile, Perú y recientemente en Argentina (Cieneguillas).Las condiciones biológicas, de distribución y densidad de la especie, la política ambiental del país y sus regiones, los intereses de las comunidades, los intereses económicos creados y el acceso a apoyo externo han sido hasta ahora las principales condicionantes que han influido en la opción de manejo que se implementa en cada caso (Lichtenstein y Vilá 2003).



Bibliografía:

Lichteinstein G. y Vilá B.L. 2003. Vicuna use by Andean communities: an overview. Mountain
Research & Development, 23 (2): 198-202.

Vilá, B. y G. Lichtenstein. 2006. Manejo de vicuñas en la Argentina: Experiencias en las provincias de Salta y Jujuy. Pp 121-135. En: M.L. Bolkovic y D.E.Ramadori (eds.) Manejo de Fauna Silvestre en Argentina. Dirección de Fauna Silvestre, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Buenos Aires, Argentina. ISBN-10: 950-38-0022-6. 168pp.

Vilá B. (ed) 2006. “Investigación, conservación y manejo de vicuñas” (ed. por B. Vilá). Proyecto MACS, Buenos Aires, Argentina. ISBN-10: 987-22888-0-1
ISBN-13: 978-987-22888-0-8.

 
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