Los guanacos

Los guanacos, Lama guanicoe  son también silvestres, mucho más grandes que las vicuñas y pesan aproximadamente100 kg. Son los ungulados silvestres nativos más grandes del Continente Sudamericano y la forma ancestral de la llama doméstica.
Tienen amplia distribución desde el nivel del mar (Patagonia) hasta los 4000 metros de altura y  en Argentina tenemos el 96% de todos los guanacos del mundo (Fauna Argentina, 1985).

En muchas zonas puneñas coexisten poblaciones de vicuñas y guanacos. Biológicamente se describe esta distribución interespecífica, como simpátrica. Los guanacos tienen el pelaje más largo, de excelente calidad  y rojizo, con  la cabeza oscura. Están muy adaptados a comer  pastos pobres (con alto contenido en fibras y poco de proteínas) de las estepas que habitan. Pueden pasar varios días sin tomar agua que obtienen de plantas suculentas; se los ha visto, también tomar agua salada (Puig 1992).

Durante la temporada reproductiva forman grupos familiares de un macho adulto (llamado "relincho") con varias hembras y las crías de éstas que se las denomina tuis o chulengos. Los machos familiares o relinchos no dejan acercarse a otros, quienes forman grupos de "solteros", al igual que en las vicuñas. A veces, según las condiciones climáticas esta organización social se flexibiliza como por ejemplo cuando se forman grandes grupos de hasta 200 animales que migran en el invierno.

Hay zonas en Argentina donde todavía la causa de muerte de estos animales se debe a la predación natural (enhorabuena) aunque en la mayoría de los lugares, la causa de muerte de los guanacos es la inanición (ya que han sido desplazados a zonas de pasto muy pobre y los inviernos son muy críticos) o la caza con armas de fuego. Se matan guanacos para obtener su piel (caso de los chulengos) o para que deje de competir alimentariamente con las ovejas (caso de animales adultos).

Se calcula que la población de guanacos antes de que llegaran los españoles a América era de 30 a 50 millones. Hace 10.000 años el hombre primitivo americano cazador, basaba su subsistencia en los guanacos, tanto es así que en el Sur, se encuentran vestigios de los asentamientos humanos sólo en la zona de distribución de estos camélidos. Con la llegada del español, y su conquista, empieza la historia de la drástica disminución en número de estos animales. En parte debido a la caza de a miles, en parte debido a la competencia con el ganado que traían los españoles: vacas, cerdos, caballos que no sólo competían por el alimento sino que también transmitían enfermedades para las cuales los guanacos no tenían defensas.

 
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